Principio de ajenidad, irrenunciabilidad de derechos laborales, Uber Eats y esas hierbas

El domingo 14 de febrero, a eso de las 20 horas recibí un llamado de mi hermana quien trabaja como repartidora de Uber Eat. Muy preocupada me dice que retirando un pedido chocaron su auto afuera de un local y no sabía qué hacer. Me pidió hablara con el hombre que le chocó. Conversando, este reconoció que no quería ir a carabineros porque no tenia licencia y quería que el vehículo se arreglara donde un amigo de él. Cuento corto, finalmente cortó la llamada y se dio a la fuga.

Aunque no soy quién iba conduciendo, lo hacia mi hermana y pude sentir su pena, frustración y desolación. Esta experiencia me llevó a pensar en la relación laboral de miles de trabajadores a quienes Uber y otras empresas del rubro los considera como “colaboradores” y son estos propios trabajadores quienes corren con todo riesgo, perdidas y costos, recibiendo a cambio una ínfima parte de las ganancias, compartiendo el riesgo con la empresa. Permítanme explicarlo con un analogía. Había un mercader árabe a quien grandes jeques le pagan por cruzar mercancía de una ciudad a otra, mercadería que costeaba el propio mercader. Entre las ciudades había un desierto inmenso que las separaba. La regla que estos jeques le ponían era que si ladrones le arrebatan lo que lleva, ellos no serían responsables de aquello, ni de la perdida de la mercancía, de sus camellos, ni mucho menos de su vida. Los jeques le llamaban “socio” aún cuando él era quién corría con todo el riesgo.

¿Son Uber y los repartidores socios?

Déjenme explicarles brevemente porque la relación que plantea Uber Eat y esas hierbas es errada. Basaré esta explicación -para simplificar- en dos principios; el principio de ajenidad de los riesgos y la irrenunciabilidad de los derechos laborales.

El principio de ajenidad

El principio de ajenidad se traduce en que el trabajador es simplemente una de las partes del contrato de trabajo, que tienen derecho a su remuneración y la obligación correlativa de prestar servicios, en tanto que el empleador está obligado a pagar las respectivas remuneraciones y adoptar todas las medidas de resguardo y de protección que garanticen el normal desempeño de las funciones que a aquellos les corresponde desarrollar, recayendo sobre él [empleador] el riesgo de la empresa, vale decir, el resultado económico favorable, menos favorable o adverso de su gestión, el que no pude ser traspaso al trabajador.

JLT de Temuco, O-1100-2019, Mg. Mónica Soto Silva. Corchetes agregados por esta columnista.

En otras palabras, si los dueños de la empresa decidieron correr el riesgo de ejecutar determinado negocio y en este le va mal, no puede traspasar ese riesgo a los trabajadores diciendo que no les puede pagar por baja en las ventas, no hay materia prima para la producción, o simplemente no se utilizan los servicios del trabajador, debe pagar la remuneración.

Este principio tiene por finalidad limitar el alcance del mercado, toda vez que, quien se hace propietario de los beneficios y ganancia es la empresa, por tanto, es esta misma quien se debe hacer cargo de los perjuicios que su negocio le pueda causar.

En definitiva, cuando el repartidor de Uber –o esas hierbas– le produce beneficios es socio, mas cuando al socio repartidor le ocurre algo que significaría un compromiso para Uber o perdidas para esta misma (choque, accidente, robo, desgaste del vehículo, seguridad social) dejan de ser socios y les proponen cancelar la orden para que el cliente no se vea afectado con el retraso en la entrega.

La irrenuciabilidad de los derechos laborales

En este punto tal vez aún haya quienes crean que es posible que las partes pueden decidir que efectivamente son socios con una relación extremadamente desigual como si esto fuera una relación contractual de carácter civil. Para aquellos es importante recordar que los derechos laborales son irrenunciables.

Nuestro Código Laboral señala:

Los derechos establecidos por las leyes laborales son irrenunciables, mientras subsista el contrato de trabajo.

Artículo 5, Código del Trabajo.

La irrenciabilidad de los derechos laborales se explica en la disparidad entre las partes y el poder que tiene el empleador sobre el trabajador, donde, para no perder el trabajo, el empleado puede estar dispuesto a abusos laborales, pudiendo permitir así el no pago de horas extras, venta de sus vacaciones, trabajar sin contrato, no pago de imposiciones, contratos a plazo por mas de un año, boletas de honorarios, etc.

Como podemos ver, las empresas como ‘Uber Eat’ buscan solucionar los problemas del consumidor final, entregando todo lo que este quiera en la puerta de su casa a un bajo costo, pero para llegar a eso, pasó a llevar los derechos de los trabajadores, haciéndoles cree a estos y al cliente que ellos les ayudan, les brindan la libertad de manejar su tiempo, trabajar cuando quieran, ser su propios jefes, pero olvidan intencionalmente mencionar que el costo de todo ello es en base de precarización laboral.

Uber y esas hierbas no son socios de los repartidores, son empleadores camuflados bajo un rostro de bondad y beneficio mutuo, mas cuando vemos bajo ese camuflaje hay una empresa que gana dinero a costas del sacrificio de salud, seguridad, falta de remuneración, cotizaciones, seguros y desgaste del vehículo del trabajador.

Sin duda existe la necesidad de servicios como los ofrecidos por estas empresas, pero estos no pueden ser a costas de renuncias de derechos que le son propios a los trabajadores, traspasando el riesgo a estos.

Axel Villar Ossandón

Axel Villar Ossandón

Soy abogado laboralista de la región de Antofagasta. Tengo especialización en litigación oral y derecho laboral en la Universidad Alberto Hurtado.
Todos mis artículos estás destinados a aprender, compartir y salir un poco de la regla del formalismo clásico del abogado.

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