¿Tiene el empleador derechos fundamentales?

La semana pasada compre un libro cuyo titulo es “La tutela de derechos fundamentales en el derecho del trabajo”. Sus autores son Sergio Gamonal y Caterina Guidi. En la pagina 98, hablando respecto de la afectación de la integridad psíquica y honra de tres trabajadoras mapuches y para ejemplificar aquello hacen relación de un caso bastante interesante:

Se trata del caso ”Inspección Provincial del Trabajo con Asociación Indígena Newentuleaiñ”291_. Las de­nunciantes eran tres auxiliares de alimentación del casino del Centro de Medicina Mapuche del Hospital Intercultural de Nueva Imperial, adminis­trado por la Asociación Indígena Newentuleaiñ. Las trabajadoras señalan que habían sido acosadas psicológica y laboralmente por parte de la repre­sentante legal de la Asociación y por el resto del directorio, “quienes andan comentando a los funcionarios que les vamos a dar veneno o hechicería en la comida indicando que somos brujas, lo cual es muy grave, ya que nos están levantando injurias y calumnias, motivo por el cual los funcionarios ya no quieren almorzar y no contentos con esto se burlan en nuestra cara”.

Además, señalaban que desde el 17 de marzo de 2014 tenían a otra persona para cocinarle al directorio, ya que decían no confiar en que la comida de las denunciantes fuera apta para servirse. Indicaban que, producto de esta persecución, se encontraban con muchos problemas de salud y en sus familias, sin poder dormir tranquilas por trabajar en un ambiente hostil y estresante. En la sentencia se precisa que, además, los directivos recomendaron a los demás funcionarios no comer en la cocina, esparciendo el rumor de que les podía hacer mal y que trajeran su comida o almorzaran en otro lado.

En definitiva, el empleador fue condenado, ordenándosele pedir disculpas públicas a las trabajadoras, someterse a una capacitación en derechos fundamentales y, en el caso de Doraliza Millalén Rapimán, representante legal del empleador y la principal instigadora de la persecución, se le ordena comer en el casino la comida preparada por las trabajadoras frente al resto de trabajadores durante un mes.

La tutela de derechos fundamentales en el derecho del trabajo, ediciones DER, Sergio Gamonal y Caterina Guidi.

Esta sentencia me pareció tan interesante que la compartí con un grupo de colegas, la mayoría de ellos dedicados exclusivamente al derecho laboral. Uno de ellos dijo que “la sanción igual atenta contra la dignidad de Doraliza“. Aquella afirmación me hizo dar cuenta que tenia una visión un tanto sesgada en aquel momento; solo visualice el intento del magistrado por restaurar el imperio del derecho mas no que aquel intento traía aparejado un daño a los mismos derechos fundamentales de quien recibía la sanción. Mientras pensaba en eso el colega agregó la siguiente frase; “con un día bastaba“. Solo preguntas vinieron a mi mente y las derrame sobre aquella conversación “¿con un día no habría vulneración? ¿la vulneración sería menor? ¿es graduable la vulneración?“.

Aunque la conversación quedó ahí aún sigue dando vuelta en mi mente aquel intercambio de opiniones. Verdaderamente aquel acto –una especie de vendeta como comento otro colega– es vulneratorio, lo que nos lleva a otra pregunta; ¿la ciudadanía en la empresa es aplicable a la persona del empleador? Tal vez, para que me ayuden a responder aquella pregunta es importante que podamos conocer, en términos muy simples que es la ciudadanía en la empresa.

La ciudadanía en la empresa

Es definida como:

“La prolongación de ese segundo pilar de la ciudadanía, conformado por ese conjunto de derechos fundamentales básicos o imprescindibles para toda persona al interior de la empresa, cuya titularidad ostenta el trabajador en su condición de ciudadano, incorporando dichos derechos a la relación laboral, quedando delimitada la idea de ciudadanía en la empresa por las especiales circunstancias que van a caracterizar el ejercicio de esos derechos en el interior de la empresa, que vendrán marcadas por los límites que impondrán a ese conjunto de derechos ciudadanos las facultades empresariales y las obligaciones propias del contrato de trabajo.”

–también lo ha planteado así Sergio Gamonal y Caterina Guidi en su libro, pagina 33–.

Pareciera ser que la ciudadanía en la empresa es un principio aplicable únicamente a los trabajadores desde la esfera de los mismos como personas, mas no a los empleadores como persona.

Da la impresión que el camino en búsqueda de la restauración del imperio del derecho de aquel(los) derecho(s) fundamental(es) corrompido(s) es un ejercicio procesal en el mismo juicio o el ingreso de un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones respectiva. Pero la pregunta que viene tras de ello es ¿los derechos fundamentales de quien se ven violentados con la acción ordenada por el magistrado? ¿de la empresa (persona jurídica)? ¿de la persona (natural) tras la empresa (Doraliza Millalén Rapimán)?. La segunda pregunta debería hacer nacer una nueva -¿detentan las personas jurídicas derechos fundamentales? Trataré de responder las preguntas una a una, mas no en el orden planteado en este párrafo.

¿Detentan las personas jurídicas derechos fundamentales?

La respuesta a esta pregunta no es fácil, es mas bien compleja y su respuesta dependen netamente de quien conteste.

Legislaciones comparadas (Portugal) establece que las personas jurídicas gozan de los derechos y están sujetos a los deberes que sean compatibles con su naturaleza”. Sin embargo, la Convención Interamericana de Derechos Humanos establece en su artículo 1.2. que “para los efectos de esta convención, persona es todo ser humano”.

La doctrina nacional estima estima que las personas jurídicas detentas derechos fundamentales.

¿Los derechos fundamentales de quien se ven violentados con la acción ordenada por el magistrado?

Sin duda, para quien redacta, los derechos fundamentales que se ven vulnerados son los de doña Doraliza Millalén Rapimán y no de la empresa, toda vez que, aun que ella ostenta el manto de empleadora en aquel momento, es ella (como persona natural) quien se ve expuesta frente a los trabajadores.

¿Con un día no habría vulneración? ¿la vulneración sería menor? ¿Es graduable la vulneración?

Parece interesante buscar respuestas a estas preguntas o a lo menos atisbo de las mismas. La disminución en la cantidad de días de la sanción no habría hecho diferencia en cuanto a si el acto en sí –más no la cantidad– es vulneratorio, siempre lo será y por lo mismo, la vulneración no es graduable en si, no existan actos más vulneratorios que otros. Lo que si es posible percibir es que hay un choque o colisión de derecho fundamentales, para ser preciso, una colisión entre la forma de restitución del imperio del derecho fundamental vulnerado y el derecho fundamental de quién vulneró y la resolución de este conflicto queda en manos de los tribunales de justicia, si es que alguien , alguna vez, lo llegare a plantear.

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Axel Villar Ossandón

Axel Villar Ossandón

Soy abogado laboralista de la región de Antofagasta. Tengo especialización en litigación oral y derecho laboral en la Universidad Alberto Hurtado.
Todos mis artículos estás destinados a aprender, compartir y salir un poco de la regla del formalismo clásico del abogado.

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